Maestro Galdámez

Se va, y dice que no vuelve. 

Que ya está harto de los políticos y de los madrugones a las cinco y cuarto, me confiesa ojeroso con su eterno cigarrillo entre los labios. 

José Manuel Galdámez Cabalga es hombre con dos calles en Ayamonte, su cuna. De allí partió con su madre y hermanos a Sevilla, a su mundo de Triana, en pos de la prosperidad. Se enganchó al micrófono en Figueras, cuando hacía la mili. Amenizaba el exilio sureño, desde una emisora local, con música de la que siempre ha sido su patria: el folclore andaluz.  

A su vuelta a la vida civil, se pateó Sevilla y media, de emisora en emisora. Todos los micrófonos se los encontró cerrados a su voz juvenil. Por currículo portaba un papel en el que solo había escrito una palabra en letra capital y subrayada: ILUSIÓN. Una ilusión que se tornaba desesperación tras el continuo rechazo. Su última bala la disparó contra un joven director de una emisora local, un tal Paco Lobatón. Se vio que erró el disparo, ya que aquel periodista jerezano se mantuvo incólume y firme en su negativa. De vuelta a casa, derrumbado, se paró y se sentó ante una virgen, y conversó con ella. No sabemos que se dijeron, pero cuando por fin, tarde, entró por la puerta del hogar, su madre le comentó que le había llamado un tal Lobatón.  

Al siguiente día empezó a serlo todo en la radio hispalense: pinchadiscos de música clásica, conductor del espacio radio-fórmula (una canción, una noticia), descubridor de talentos musicales, locutor deportivo, voz de la Semana Santa, director de informativos. Casi siempre ligado a la cadena COPE, donde conoció al amor de su vida, Mari Carmen. 

Cuenta humildemente, aunque orgulloso, entre sus mil y una anécdotas (esas que narra entre copa y copa), que él le hizo la primera entrevista a un por entonces jovencísimo desconocido José Manuel Soto. Idéntica situación con Pastora Soler.  

Sevillista irracional, me cuenta que cuando narraba los goles del Betis ponía todo el énfasis posible para disimular su disgusto. Un profesional pasional. Me dará una colleja si cuento que cuando le marcaban al Betis, lo celebraba con el puño apretado por debajo de la mesa mientras trataba de poner su voz más compungida.  

Me abrió, hará cinco años, la portada del cielo, o sea, de la Feria de Abril; donde los porteros de las mejores casetas nos franqueaban el paso al reconocer al mejor locutor que ha tenido Sevilla en sus tres pasiones: La Semana Santa, la Feria y El Rocío. 

No se le cayeron los anillos, como se suele decir, cuando la COPE le pidió que bajara a Cádiz a cubrir la vacante en Informativos. No se lo pensó. Se lo repensó después de decir que no. Afirma que sintió que su querida madre bajó para empujarle a tomar la última gran decisión de su carrera profesional. 

En Cádiz, se tuvo que reinventar como profesional. No le quedó otra. Aquí no había técnico ni becarios. Solo estaba su voz de aguardiente para informar a toda una Bahía. Bajó al barro de las ruedas de prensa de los politicuchos locales, donde se sentó a la mesa, como uno más, con becarios de la calaña de un tal Manuel López, que por entonces andaba por la SER.  

Me agradece haberse cruzado conmigo, porque dice que le tendí la mano el primero. Cuando fui becario tuve un buen jefe en la SER, y un Maestro, para toda la vida, en la COPE. Qué fortuna la mía. 

Creí que era uno más de sus embustes, mas no fue así. Hoy, viernes 28, cuando cumple 59, a las 14:29 se despide con un “hasta siempre”. 

Pues sí, se va y dice que no vuelve. Pero, torero como es… volverá.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s