Granada

El pacto del lechazo

Se dice que en Granada abunda el malafollá y en Valladolid, el facha. También cuentan que la ciudad de la Alhambra es la más castellana, por su sobriedad, de las andaluzas, y que en Valladoli(t) se habla el mejor castellano. Dichos son.

Los hechos son convergentes. Ambas capitales son gobernadas por camisasblancas sanchistas: un matón feminista en El Norte y un profe de gimnasia con gafas en la ciudad Ideal. Pero, sobre todas las cosas, el Pucela y el Graná, si hay Dios, se reencontrarán mediado agosto en la Santander, como un veraneo de David Gistau con vermú. Cierto es que el último que descendió al Valladolid fue el Granada, pero también que Guardiola, goleador en Payaso Fofó, mamó Puleva. Todo se puede arreglar con un buen lechazo de por medio y unos piononos al postre, hasta lo del tractor San Emeterio, en propiedad pucelana, que el sábado nos hizo soñar, ay.

Aprovechando que Aguado toreaba por Valladolid, como bien nos narró José F. Peláez, y que se le quedó la carita como de tal al ver que la puerta no era del Príncipe ni el Pisuerga el Guadalquivir, no me resisto a felicitar a Jesús Nieto Jurado que se marcó el domingo un artículo torero en sus cartas que echa al Norte. Como la canción de mili, JNJ (que suena a reunión papal con jóvenes) tiene en cada puerto una mujer o un equipo: el Málaga en el Mediterráneo, el Valladolid en el Pisuerga, el Atleti en el Manzanares y el Madrí a la orilla de la Cibeles.

Cerca de la Diosa, en San Jerónimo, la Gran Familia Socialista velaba el cuerpo de Rubalcaba, tibio como un tercer león de piedra; mientras en Mis Cármenes los sobrinos de la ETA llamaban asesino a don Alfredo, paz descanse, en un minuto de silencio que se hizo más largo que un artículo dominical de Pedro J. Y la Leti tan feliz emprestando Su Copita a las katxorras. Siempre recordaremos a APR por las manos de José Mota y por Juan el del Selu.

Y nuestros progres a lo suyo, a polemizar ignorantemente por un pañuelito que se sacó Morante; cuando el pañuelo que deberían agitar en sus tuits es el teñido de sangre de las vírgenes gitanas: eso sí que es una animalada.

Anuncios

Machísmo

El Granada es un equipo machísta (que no machista). O sea, no se confundan, que su machísmo no es una “actitud de prepotencia de los varones frente a las mujeres” (RAE), nada más lejos; sino una dependencia de Darwin Machís.

Sí, el Granada a día de hoy sufre (o goza, según se mire) de machísdependencia, aceptémoslo. Y es que, sin el jugador venezolano en el césped el equipo apenas genera peligro ofensivo. En los tres partidos ligueros que no ha disputado Machís (el último frente al Reus el pasado sábado), se ha demostrado que el Granada de Oltra -sin él- es como un buen cuchillo sin afilar; con un mango firme, elegante y bien tallado, y una hoja fabricada con un metal de calidad, pero que ni corta, ni pincha: solo sirve para untar mantequilla o sobrasada. Acuérdense por ejemplo del partido contra el Sevilla Atlético en casa: tampoco estuvo presente el extremo venezolano.

El jugador suramericano ha participado en las ocho victorias del Granada. En los tres partidos que no ha disputado, por sanción o lesión, el equipo ha empatado en dos ocasiones y perdido en una. Además, siempre que este ha marcado, el Granada ha obtenido los tres puntos: Córdoba (2 goles), Hoya Lorca (3), Huesca (1) y Almería (1).

Cuando Machís está en el campo, el equipo le busca continuamente para que sea él quien desborde por la banda izquierda y genere la ocasión de gol. Cada vez que el ‘once’ tiene el balón se intuye el peligro para el rival. Y hace bien el contrario en alarmarse cuando el extremo conduce la bola en sus pies: Machís es el segundo máximo goleador del equipo (7), y solo le supera Joselu, que lleva ocho tantos en su haber. Además, ha dado hasta la fecha cinco asistencias de gol, el que más del Granada y el cuarto de la Liga 1|2|3 (lo cual invalida las acusaciones de individualista o chupón: y es que como todo crack que se precie, gusta de hacer alguna filigrana innecesaria).

El extremo zurdo hace mejor al equipo. El rendimiento ofensivo del Granada no solo mejora por Machís, sino que lo hace con Machís: es decir, que este con su sola presencia en el campo aumenta la efectividad del rendimiento en ataque de sus compañeros: probablemente más confiados y atrevidos. Especialmente Joselu funciona de maravilla cuando el tucupiteño está en el once.

Pero, al igual que el otro extremo, Pedro Sánchez (seis goles y tres asistencias), Darwin Machís (que ha marcado sus ocho goles en Los Cármenes) muestra un rendimiento muy desigual en casa y fuera. En muchos de los encuentros como visitantes se ha visto mermada notablemente la capacidad de ambos jugadores: esto en buena medida ha sido el motivo por el que el equipo solo ha obtenido dos victorias fuera (Alcorcón y Soria).

Pese a este último apunte, no cabe duda de que Machís es la única pieza irreemplazable en el puzle de Oltra. No nos queda otra, a los granadinistas, que ser machístas.