política

¿Rendición?

Atentos a la escena: Ayer por la tarde. Antesala de la consulta de la loquera (sanadora de melancolías, para lo cursis). Sentados a mi vera, con una silla de separación, una pareja de unos cuarentaitantos. Frente a nosotros una monja que acompaña a una señora mayor y de apariencia adinerada. Sor Fulana rompe el silencio, lanza un comentario que ninguno captamos, aunque todos sonreímos educadamente: lo mismo se podría estar ciscando en nuestras castas que preguntándonos la hora. Repite: “Digo, que el niño ha salido al abuelo”. Nos miramos mientras procesamos la frase. La novia o esposa responde confusa, “sí, el niño…”, y luego “no, no”. Salgo yo al quite: “Señora (hermana suena raro), no somos familia”. La monja, para arreglarlo: “Es que como él es tan alto y ustedes tan bajitos, pues pensaba yo que salía al abuelo”. Al rato, sin quererlo, me entero de que ellos estaban allí porque habían perdido a un hijo.

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Pero, yendo a lo serio: Van tres días seguidos que me cruzo por la orilla a David Barral, haciendo lo que nunca hace sobre el césped: correr. Quizás deba plantearse pasarse al fútbol-playa. Como futbolista se le recordará no por sus goles, sino por un tuit: el de la sandía.

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Anoche terminé la novela ‘Rendición’, de Ray Loriga. Notable. Se me ha quedado grabada la frase del protagonista sin nombre cuando llegan a la Ciudad Transparente: “donde no hay pudor, no hay rubor”, recuerda que le dijo su madre. Pienso en esta potente sentencia mientras imagino la mierda inodora bajando, mostrándose, por esas tuberías de cristal, o el sexo, también sin olor, a la vista de todos. Saco dos reflexiones del libro de Loriga.

Una es que el autor ignora en su distopía que muy pronto lo audiovisual será audiolfativovisual. Imagina un futuro inodoro, cuando ya hay prototipos de pantallas con olor: Piénsense viendo Gladiator oliendo la sangre, el sudor, el hierro quemado. O leyendo con una pinza en la nariz los tuits de Rufián.

La otra es que el protagonista, en realidad, no se rinde. Él resiste hasta que es posible. Como Cristiano Ronaldo en el Real Madrid, o como el Real Madrid con Cristiano Ronaldo: ¿La resistencia tiene que ser hasta la muerte? Y aquí dos máximas tópicas, pero ciertas: Más vale una retirada a tiempo y Adaptarse o morir.

Por cierto, que no me sorprende del libro que el autor no les haya puesto nombre al protagonista de la novela ni a su mujer; sino que yo no se los haya puesto. Ni siquiera rostro.

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Volviendo a Cristiano. Bellísima la portada de Marca hoy. Pero se dejan el gol más importante que ha marcado CR7 a su paso por el Madrid: el que metió con la camiseta del Granada. Testarazo que nos dio la victoria en Los Cármenes por uno a cero. Gracias, Cris.

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El martes en lo de Alsina. Entrevista al diputado de la CUP, Vidal Aragonés. El presentador de ‘Más de uno’ le pregunta que si Torra se bajó los pantalones en su reunión con Sánchez. El cupero responde que ellos no responden a cuestiones LGTBIfóbicas… Estos rufianes, además de al champú, tienen fobia a la inteligencia en cualquiera de sus manifestaciones.

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Me despierto cada mañana, desde el 7 de julio, a eso de las 7,40 sin necesidad de despertador; basta con dejar dos dedos de la persiana abierta. Digo que me levanto temprano, sin necesidad, y con la ilusión de un niño en Reyes, para ver los encierros de San Fermín. El culpable: Chapu Apaolaza, que me ha ‘emponzoñado’, aún más si cabe, con la relectura de su libro ‘7 de julio’: que, si no lo han leído ya, no sé qué c*** hacen con su vida.

Chapu, es hoy la punta de lanza del periodismo taurino. Portavoz de la Fundación Toro de Lidia y comentarista de San Isidro para Movistar. Para el desconcierto de los que estén prejuzgando a Apaolaza les diré, si no lo saben, que no es ningún monstruo. Por poneros un ejemplo, que rompa sus esquemas, ganó en 2017 el galardón de periodismo de Unicaja por un artículo precioso sobre las dos egregias travestis gaditanas, La Petróleo y La Salvaora. Aquí va un extracto: “Me sirvieron un DYC. Quería preguntarles por la lucha gay, la censura y toda la vaina y entonces la Petróleo abrió fuego: ‘Nosotras somos las artistas porque cantamos con nuestra voz, no como las demás’. Comprendí que se merecían una entrevista de estrellas y hablamos de la copla y del arte y de Concha Piquer. ¿Qué importaba el sexo o el travestismo de cada uno? Allí, con los rellenos de silicona encima de la mesa comprendí lo que era ser reportero. De alguna manera, esa noche nací como periodista. La Petróleo me hizo un hombre.”

(Perdonen que hable tanto de mí, pero es lo que tengo más a mano).

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Guárdame el sitio, que ahora vuelvo

“Guárdame el sitio, que ahora vuelvo”. Eso le dije ayer en la playa a un amigo cuando me levanté a dar el paseíto. Salí por la otra punta de la playa y me fui directo a casa a comer. Anoche recibí un whatsapp de este amigo en el que me decía “He cumplido, tu toalla sigue en su sitio”. Esta mañana, cuando he vuelto a bajar a la arena a recoger mi toalla con el escudo del Real Madrid me he encontrado con que un vagabundo dormitaba sobre ella. Me acerqué cautelosamente y le pregunté al señor si era del Madrid, a lo que me respondió con un gruñido en alemán. Entendí que sí y se la dejé.

“Guárdame el sitio, que ahora vuelvo” es también lo que le debió decir Mariano Rajoy al señor que ocuparía su cargo de registrador de la propiedad cuando este se metió en política. Hoy, por fin, más de tres décadas después, Mariano le dijo como el que ha ido al baño y ha vuelto: “Ya estoy aquí, gracias”. Informaba un periodista por Twitter que el expresidente llegaba 50 minutos tarde a su puesto de trabajo en el registro, Manuel Jabois le corregía: no, llega con 35 años y 50 minutos de retraso.

Y, es que, hay personas cuyo único empeño vital es dedicarse a lo que no son. Como el sucesor del propio Rajoy en la Moncloa, Pedro Sánchez, que teniendo todas las condiciones para ser jefe de planta de El Corte Inglés se empeñó, a toda costa, en ser Presidente del Gobierno. Y todo por poder hacer running, ante las cámaras, por los jardines monclovitas.

O Iñaki Undargarín que, nacido para el balonmano, quiso jugar a ser duque empalmado. Ayer, el diario El País, en una elocuente crónica, daba pistas de su posible vuelta al deporte de la pelota en la mano: “Sin otros presos en el módulo, sus actividades deportivas se limitarán a jugar al frontón en el patio”, decía la última frase.

Otro caso más provechoso es el de Antonio Escohotado, que pidió una excedencia de su puesto de funcionario en Madrid para irse a Ibiza y allí experimentar con las drogas y el sexo, fundar la mítica discoteca Amnesia y dar con sus huesos en la cárcel, para salir de allí con ‘Historia General de las Drogas’ escrito.

El alcalde de Cádiz, ‘Kichi’, es otro maestro de la excedencia. Al poco de obtener una plaza como profesor de Historia se dio de baja por depresión. Una baja que encadenó con una liberación en un sindicato de maestros. Se le acababa el cuento, y no se le ocurrió una cosa mejor que presentarse a la alcaldía de Cádiz. Todo fuera por no volver a las aulas.

Y no podían faltar en este catálogo de disfrazados la alcaldesa de Barcelona Ada Colau y la Presidenta de la Junta Susana Díaz. Nacida una, como dijo Felix de Azúa, para ser pescadera en La Boquería, y otra para regentar una charcutería en Triana.

En fin, como decía la popular copla: “Màxim Huerta si no sabes gestionar pa’ que te metes”.

CARMEN CALVO Y LA RAE

“En el papel que leían en la mesa solo ponía consejo de ministros. Pero la vicepresidenta pensó que eso no podía ser, […] e improvisó sobre la marcha ‘Ministras y ministros’. Fue una sorpresa para todos, incluido Sánchez. Los demás luego se habrían ido sumando espontáneamente a la idea”, relata Iñigo Domínguez en El País. 

Ante la avalancha de dudas sobre la formulación de la vicepresidenta Carmen Calvo, la RAE, rauda, se pronunció vía Twitter: “La fórmula ‘Consejo de Ministras y Ministros’ es gramaticalmente aceptable si se desea evidenciar la presencia significativamente mayoritaria de mujeres en el nuevo Gobierno.” Y también: “En ‘Consejo de Ministros’ se usa el masculino con valor genérico, en referencia a un colectivo formado por mujeres y hombres”. A lo que añado el recordatorio de que una de las características fundamentales del lenguaje es la concisión. Y la también ministra de Igualdad, para más inri, es andaluza (egabrense, no cabrona), donde más se economiza el castellano: Recuerden al popular youtuber Amerizano: “Ancabuela”. 

Es obvio, que dijera lo que dijese la Real Academia, la vicepresidenta Calvo podría jurar, dentro de un margen de respeto a la Constitución, como le saliera de sus ministrables. La RAE, la sacrosanta Academia, no es dueña de nuestra rica lengua: es una simple entidad prescriptora. 

Otra cosa es la eficacia de la fórmula acuñada por la vicepresidenta socialista. ¿Acaso la señora Calvo no se dio cuenta de que el mensaje feminista estaba implícito en la potente imagen –¡11 ministras y 6 ministros!- que abriría las portadas de todos los diarios del país? ¿No fue consciente de que con su redundancia ponía en evidencia la capacidad y fortaleza de la mujer, que no necesita de estos artilugios verbales ni de cuotas que justifiquen su posición? Por cierto, una paridad inexistente, como explicaba Enrique García-Máiquez en el Diario de Cádiz: “pero la paridad, si es impar, deja de ser paridad. Y eso es lo que pasa en su gobierno [de Sánchez] con más mujeres que hombres, y todos estamos tan contentos”. 

No recuerdo haber leído o escuchado, en estos días, alguna crítica a la capacidad de estas once ministras para ocupar sus puestos de responsabilidad. Nadie ha señalado a ninguna con el dedo y le ha dicho que si está ahí es por la cuota de género. En cambio, sí he apreciado muchas críticas a dos de los ministros varones, Màxim Huerta (Cultura y Deporte) y Grande-Marlaska (Interior). Casualmente ambos homosexuales: 

Al bueno de Huerta le han llovida críticas de todos los colores prejuzgando su incompetencia, y aún ni si quiera había jurado el cargo. El caso de Grande-Marlaska, por su extensa, relevante y controvertida trayectoria como magistrado, merecería un capítulo aparte: aunque en pocas palabras, puedo adelantar que las feroces críticas procedentes del machismo-leninismo por su supuesta cercanía al PP y su también supuesta ideología conservadora son la cáscara de nuez en la que esconden su verdadero desprecio al capitalismo homosexual. 

Vicepresidenta, no era cuestión de ministras y ministros, sino de ministros y ministros. 

Sumisión

No se debe pasar por alto el gesto simbólico de Pedro Sánchez, cuando en su toma de posesión como presidente del Gobierno, juró el cargo únicamente ante la Constitución Española, ausentes, en la mesa de ceremonias, la cruz y la Biblia, por primera vez en democracia. El mensaje que lanza el nuevo presidente es de coherencia y de resignación. Coherencia por el respeto a la aconfesionalidad del Estado, y resignación por el reconocimiento implícito de la muerte del catolicismo.  

En su última novela, ‘Sumisión’, el intelectual francés Michael Houllebecq, dibuja una distopía en la cual la socialdemocracia francesa pacta con un partido musulmán para hacerse con la presidencia de la República, derrotando en la segunda vuelta al Frente Nacional de Marine Le Pen. Con la formación islámica gestionando lo público se van estrechando las libertades en Francia hasta que el protagonista de la novela se encuentra en la dicotomía de someterse o huir. 

Decía el genial G.K. Chesterton, que “Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa.” Y España, como gritó Sánchez el pasado sábado, ya no es creyente.  

Pero la demografía apunta a que España, inexorablemente: al igual que el resto de estados europeos, volverá a ser creyente: eso sí, cambien el dios cristiano por el dios musulmán. Y, a los datos me remito: En Francia un 9% de la población ya es musulmana, en Bélgica un 7% (¡un 26% en Bruselas!), en Alemania e Inglaterra alcanza el 6%, por un 5% en Italia y un 3%, todavía, en España. Según el Pew Research Center, Europa puede ser el primer continente musulmán en torno a 2050 con más de 75 millones de devotos de Alá.  

Con el gesto de Sánchez, se estrena oficialmente ese tiempo de transición entre dos religiones, en el que “se cree en cualquier cosa”. Y, me parece magnífico que se crea en lo que se quiera, como si es en nada. El problema reside en lo efímero de este “estado de libertad de las cosas”. Si mañana, Pérez-Reverte o Arcadi Espada, por ejemplo, publicasen una novela distópica, en la que un tal Pablo Mezquitas jura, por Alá, el cargo de presidente de la República Española ante el Corán, y junto a él su primera dama Irina Montera luciendo un negro burka, no errarían demasiado los escritores. 

Apuntes en sucio sobre la patria

Dijo von Rilke que la patria es la infancia, y yo, desde aquí, le digo que eso es una soberana cursilería. Estas son las dos definiciones que ofrece la RAE sobre el término ‘patria’: 

  1. f. Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que sesiente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos.
  2. f. Lugar, ciudad o país en que se ha nacido.

Bien, en ningún momento se dice que la patria sea la infancia, o la sonrisa de tu madre o el jodido olor de los churros los domingos en la plaza. Eso son bobadas, cursilerías propias del terrorismo por escrito que practicaron entre otros Eduardo Galeano, y que tantas cabezas ha carcomido. 

(…) 

Han arreciado recientemente las críticas a Ciudadanos, y a Rivera, por la exhibición patriotera del otro día. Sí, digo patriotera, porque como dice de nuevo la Rae, fue un alarde excesivo e inoportuno de sentimiento patrio. Sentimentaloide. Entiendo el fondo de lo que el partido naranja pretendía y pretende con la nueva plataforma ‘España Ciudadana’: Que no es otra cosa que normalizar a España, lo español y su simbología. Pero para ello, en este país corrompido por la alianza eterna de los pútridos nacionalismos con la progresía biempensante, hace falta una labor de fondo, pedagogía frente a demagogia, que puede llevar varias décadas. Rivera acierta en la intención, pero se precipita en su ejecución. 

Se dice del populismo que propone soluciones fáciles para problemas difíciles: pues eso es, precisamente lo que presentó Ciudadanos el último domingo. Y como guinda, el pijerío ñoño de Marta Sánchez. Solo faltaron Taburete y José Manuel Soto de teloneros. Hala, todo sea para cebar más el prejuicio de que C’s es un partido de pijos: ¿Si lo votan 5 o 6 millones de españoles en las próximas generales, se puede decir que hay tantos pijos en España? 

El caso es que, he podido comprobar que la progresía (anti)española solo critica a los nacionalismos periféricos como daño colateral, en comparación, de la ofensiva directa contra eso que ellos llaman “nacionalismo español” o “españolismo”. A ver, no existe tal nacionalismo español; os lo explicaré fácil, mis queridos progres: 

Cuando nación coincide con estado y, por tanto, con nacionalidad: ¡no puede haber anhelo alguno de nación, de patria!: No se lucha por un objetivo (constituirse como estado), porque ya lo es. Solo se defiende la patria, la nuestra, de los ataques de quienes quieren dinamitarla, descuartizarla. 

Me produce, además, mucha rabia la hipocresía de estos progres, que por besar nuestra bandera o pronunciar “España” con la cabeza alta y sin complejos, nos llamas nacionalistas, fachas, etcétera. Ellos, por un lado, ubican su patria, como ya dije antes, en algo abstracto y cursi: las arrugas de las manos de su abuela, el capullo del azahar abriéndose, la peca de la espalda de su novia… Pero, por el otro, se abrazan fervorosamente a otra bandera que representa una comunidad autónoma o vetustas y efímeras repúblicas. Les da urticaria lo rojigualda, pero no dudan en sus mítines en lucir la verdiblanca en un deseo de patria imposible propio del peor nazionalismo. O llevan su chapita de la republicana en la mochila. Y, recordad: ¡Cuánto más pequeño es el territorio, más estrechas son las ideas y peor el nacionalismo! 

 

Fisking a la epístola de ‘Kichi’ a Monedero (muy deficiente, profe)

Querido Juan Carlos,

[después de coma no va mayúscula] Hay cosas que es mejor decirlas porque de no decirlas [callarlas: por no repetir verbo y ahorrar en palabras] se enquistan y se vuelven cancerosas [aquí, al menos una coma o punto y coma] y no en un año, ni en dos, ni en diez, más tarde, cuando ya la memoria se ha librado de la carga y el corazón ya no recuerda la herida [¡cuántas mentes ha destrozado la cursilería de Galeano], te hacen un agujero negro que crece en cualquier parte del cuerpo,[dos puntos] en el estómago, en el pulmón, en la garganta o en la lengua. Y todo por no decirlo, por no hablar.

(más…)

Tormenta sobre el naranjal

De Albert Rivera dirán que mató a Kennedy. Que no es Albert, sino Chiquetete. Que, como Luis Enrique, es hijo de Amunike. Que es un lagarto de V (cosa que ya se ha dicho). Que está liado con Chabelita. Y, que tuvo la culpa de la ruptura de la mejor pareja de cómicos patrios, Bertín y Paco Arévalo.  

El diario Púbico abrirá en portada con la exclusiva de que Ciudadanos se financia sus campañas electorales con la venta de ‘rebujito’ en las Tres Mil Viviendas. El diario.es, de Preescolarito,  publicará que “Un estudio psicológico revela que La Manada votaría a Ciudadanos”. La Sinrazón sacará a la luz unos documentos en los que se certifica que el líder de C’s pagó al dentista en negro por la última muela que le empastaron. Y, OkInda sacará a la luz un vídeo en el que Inés Arrimadas aparece robando un chicle en un quiosco de Jerez cuando tenía 9 años. Escándalos que obligaran a Ferreras, por orden de Soraya, a retomar los estimulantes para aguantar al volante las 24 horas de Le Mans. 

Digo esto porque se vienen elecciones, y el acoso y derribo al partido favorito en las encuestas, C’s, se va no a redoblar, sino a centuplicar. Las primeras, salvo que Mariano salga de la catalepsia y siempre que Su Peronísima (Carlos Mármol dixit) agite el abanico, serán las Andaluzas, en marzo de 2019. Las Catalanas ni las cuento, porque ya hay que llamarlas por su apellido: trimestrales. Luego, en mayo, vendrá la triada: Europeas, Municipales y Autonómicas. Y, cuando esa especie de berberecho que aparece en los mítines (Losantos dixit), el plasmarote (ídem) de Marianico el corto quiera, habrá Elecciones Generales.  

Resistan, no traguen: las invectivas y las inventivas vendrán por tierra mar y aire. Van a por Ciudadanos. Se avecina tormenta sobre el naranjal… Esperemos que cuando pase, el cultivo no haya quedado anegado, y el sol salga nuevo y naranja. 

La preeminencia femenina

Mi Lolita:

Hablemos de la preeminencia, definida por tus vetustos académicos como “privilegio, exención, ventaja o preferencia que goza alguien respecto de otra persona por razón o mérito especial”; en el caso que nos requiere, de género.

Sí, la mujer ocupa un lugar preeminente, respecto al hombre, en ese terreno ponzoñoso que podemos definir como pre-sexual; es decir, en el ligue, el flirteo, el coqueteo. Es en este proceso primario (en su amplia acepción, entiéndeme) en el que vuestra superioridad natural respecto al varón es palmaria. Algunas sois viperinas, os valéis de y apoyáis en esta ventaja para jugar, exprimir y aprovecharos de vuestras víctimas de orden fálico. Otras, jugáis desarmadas, en pos de esa quimérica “Igualdad real”.

Bajemos, pues, al barro de lo concreto, para que me entiendas (y no me acuses de ‘mansplaining’, que sabes que me entra la risa):

Un hombre común, para ligar, -salvo los de estómago generoso-, debe trabajárselo mucho, y, aun así, no se asegura el pan al final de la jornada noctámbula. Un varón poco agraciado tiene que dejarse la piel, la vergüenza y hasta la cartera, si quiere, al menos, participar de la rifa (no te irrites, es una metáfora). Y ya, ese hombre tímido, carente de labia, tiene que esperar, como mínimo, una alineación astral.

A vosotras, con vuestro vestidito estampado de flores y vuestros labios teñidos carmesí, incluso sin labia, incluso sin atractivo, os basta poneros en medio de la pista o apoyar un codo sobre la barra para tener a siete ejemplares del sexo opuesto revoloteando cual moscardones en derredor vuestra. Y, entiendo, que esto os puede resultar agobiante. Y a ellos, humillante.

Pero la realidad del coqueteo, en definitiva, es de preeminencia femenina. ¡Atenta al verbo!: Una mujer liga cuando quiere, un hombre, cuando puede. Hay tanto en ese camino verbal: por ejemplo, la explicación a muchos actos indebidos del varón frente a la fémina (apoyados en la preeminencia física de este). Acciones sucias, violentas, injustificables, condenables, execrables, …pero comprensibles (repito que no justificables) desde este lado de la inferioridad masculina.

¿Acaso el derecho a importunar del hombre no se justifica por esta preeminencia femenina?

Permíteme retomar e introducir el bisturí en una idea anterior: Acordamos que vosotras, por lo común, sois buenas conocedoras de vuestras potentes armas. Algunas sois señoras, compañeras, que de verdad pretendéis una igualdad, y que generosamente renunciáis a vuestra naturaleza para entregaros al juego desarmadas. Pero, también estáis las que no dudáis en valeros de esa preeminencia para instrumentalizar al hombre. Para jugar con él como un perrito: el palito y la zanahoria, sin daros cuenta que lo estáis destrozando, joder. Conozco alguna que incluso no paga una copa.

¿Acaso, como varón, os pido que renunciéis a este privilegio natural? No, ¡en absoluto! Para prohibir, para remontar la naturaleza, ya está vuestra querida izquierda: populista, radical y digital. Solo defiendo el derecho a importunar del pobre hombre, por cierto, también natural.

Ahora, Lo, lánzame la primera piedra.

M.

Disponer de tu vida

Se felicita al padre, a la madre en su día, pero ¿por qué? ¿No les deberíamos dar las gracias por regalarnos lo más preciado que tenemos, o, por el contrario, castigarlos por traernos, sin preguntar, al infierno? Depende de la situación en la que llega cada uno, pero desde luego las felicitaciones son un elemento más de las incongruencias de las costumbres. Tan comerciales.

El hecho de traer un hijo al mundo puede ser el más generoso o el más cruel de los actos que realiza una persona a lo largo de su vida. Si la Libertad máxima es poder elegir la muerte, la dependencia suma es que elijan tu nacimiento. “El hecho miserable de nacer sin que antes nadie me lo consultara”, decía el poeta local.

Echar a andar al mundo a un niño relativamente sano dentro de una sociedad aceptable es una acción necesaria y, repito, generosísima. Dar a luz a un niño enfermo, privado de la libertad máxima; o a un hijo sano en un contexto siniestro, pueden considerarse acciones crudelísimas. Pero si la vida se te tuerce por tus decisiones es un acto misérrimo culpar a tus padres.

La maternidad y la paternidad solo pueden ser responsables y generosas. Supone pérdida de buena parte de tu libertad en favor de la felicidad de tu hijo. Es tu obligación. La irreflexión o la irresponsabilidad son mil veces más graves que la interrupción de cualquier gestación.

Vuelvo al acto pleno de Libertad, en contraposición al nacimiento, que es la muerte: poder decidir dónde, cuándo y cómo morir. La persona que dispone de esta voluntad última, que es consciente de ella, pese a cualquier atadura o sometimiento vital, es Libre. Así de crudo es: poder elegir tu muerte es la Libertad. Un incapacitado mental, un niño, un enajenado, un tetrapléjico, un vegetal; son prisioneros de la vida.

No me malinterpreten: esto no es un alegato en contra de la vida, no es un “¡Viva la muerte!” a lo Millán Astray, sino a favor de la Libertad. Personalmente, la muerte me causa pavor (sí, tengo miedo a la Libertad, necesito mis ataduras, mis apegos vitales: familia, amigos/as, mujeres, libros, deporte, música), y este es el síntoma más evidente de que sigo enamorado de la vida. Pero si llegara un día en que este amor se rompiera, y no por obra de la naturaleza, quisiera poder decidir: cómo, dónde, cuándo.

Esta Libertad, a día presente, solo puede garantizarla un estado liberal, laico y progresista. La eutanasia y el aborto son las herramientas fundamentales para la capacidad de decisión libre del ciudadano. Por consiguiente, la lucha por la Libertad debe combatir primordialmente cualquier inclinación totalitaria o terrorista; porque no se trata de llegar a la muerte, sino de cómo se llega.

Cal y arena

Mi primer recuerdo con Teófila es prestado. Correteaba, con apenas cuatro años, al sol del paseo de domingo junto al mar. La mujer rubia, en campaña, se paseaba elegante y nueva, buscando las manos, los ojos y los labios de los vecinos. Topó frontalmente con el chiquillo que era, se agachó a la carantoña y descorché -con el descaro reservado a los primeros y últimos compases de la vida- el pensamiento inocente y feliz: “¡Hola, Rafaela!” Su sonrisa fue el voto de confianza de mis mayores.

El otro encuentro que conservo en la memoria es propio y más reciente. Diecinueve años después, ella en el ocaso de su mandato y yo en el amanecer de mi profesión, nos cruzábamos cada viernes prensa y gobierno. Tras la perorata de la alcaldesa, se ponía, resignada y con prisas, a disposición de los que inquirían: yo entre ellos. En una de esas debí tocar una tecla incómoda y ella solventó el picor con descortesía y arrogancia: “Usted es muy joven para conocer ese asunto”, zanjó.

Así fueron sus 20 años al frente: una de cal y una de arena. La mejor alcaldesa que tuvo Cádiz. Y también, la peor.