política

Pemán y Vera Luque

A raíz de la actuación de la chirigota de Vera Luque, “Los del Planeta rojo, pero rojo, rojo”, en la que el autor (he de suponer que los otros once comulgan con su ideario) se señala políticamente sin ambages, me viene a la mente lo siguiente:

El pasado concurso, tras el pase de cuartos de la comparsa de Bienvenido, “La Comunidad”, en la que sacaron una bandera republicana a escena, tuve una discusión con otro carnavalero sobre la política en el carnaval. Yo me negué a escuchar más aquella comparsa, a la que taché de sectaria y radical: resucitadora de viejos odios. La otra parte de la discusión, más de la cuerda de Bienvenido, me argumentó coherentemente que si no separaba en el carnaval lo político de lo artístico poco me iba a gustar del concurso.

Él, decía que aunque se encontraba en las antípodas ideológicas de Pardo y Rivero, intentaba disfrutar de las agrupaciones de ambos autores mediante la asepsia política. Pero claro, “así cualquiera”, pensé yo; de ochenta agrupaciones aguantar dos autores con los que no comulgas ideológicamente es fácil, lo difícil es lo contrario. Acabas explotando. Pero el veneno del carnaval no se va, por lo que tienes que cabalgar esa contradicción: ser carnavalero y de derechas (que por cierto, no es ningún pecado).

Desafortunadamente, no tengo esa capacidad de la que me hablaba mi interlocutor: estirpar la ideología de la obra y quedarte con lo meramente artístico. Yo concibo la obra, en este caso concreto el repertorio, como un todo. Fuera del ámbito carnavalero me pasó también con Neruda, a quién dejé de leer tras toparme con su poema “A Miguel Hernández”, en el que llora la muerte del poeta alicantino y canta esperanzado a un futuro liderado por Stalin y Mao: estadísticamente, los mayores asesinos del siglo XX.

Pero, ¿y si le damos la vuelta a la tortilla? Pongamos por caso a José María Pemán, autor proscrito pese a ser el mejor escritor gaditano del siglo XX y uno de los grandes y más prolijos a nivel nacional: ¿Cuántos han rechazado acercarse a su obra por el perfil político de este? ¿Cuánto le ha negado Cádiz y el carnaval a Pemán? Otro proscrito es Muñoz Seca, magnífico dramaturgo portuense fusilado en Paracuellos y padre de Don Mendo. ¿Pensaría Bienvenido cuando saco “Los Mendas Lerendas” que la raíz del personaje viene de ahí y no de El Peña?

El caso es, que yo pretendía hacer una suerte de crónica de la sesión cuarta, pero me salió esta reflexión tan ego-ista. En definitiva, lo que vengo a expresar es que no soy capaz de valorar la obra de Vera Luque, plato fuerte de la noche, y que posiblemente sea de una notable calidad artística. Si hoy buscan crónicas, les invito a leer a mis compañeros.

Ojeda con dos cojones (en defensa de la incorrección política)

Hace casi dos años que escribí un artículo, “Hay más tontos que botellines”(mi blog cerró, aquí lo recuperé) bastante crítico con Álvaro Ojeda, del cual a día de hoy no me arrepiento (hay etapas) pese a que haya cambiado mi percepción del sujeto. En las siguientes líneas pretendo desmontar mi propia opinión pasada y defender, en la medida de lo posible, a Álvaro Ojeda.

La palabra que más repetí, por activa y por pasiva, en mi citado y enlazado texto fue “tonto”. Sí, (des)califiqué a este tipo de tonto hacia arriba. Me equivoqué: ¿Cómo pude yo llamar a Ojeda tonto? Ojeda no tiene de tonto un pelo, que yo sepa nadie le ha dado nada hecho: todo lo que tiene (la influencia, la fama, el empleo-el dinero) se lo ha ganado él solito desde la nada. ¿Se puede (des)calificar de tonto a alguien que comenzó con una cámara barata, una silla y su palabra, se hizo viral, formó una legión de seguidores, y hoy colabora en un diario nacional cobrando lo que Inda no le pasa a sus niños y le publican y vende libros? Simplificando la cuestión, ¿es tonto alguien que de la nada ha logrado empleo, remuneración, fama e influencia (y no precisamente en cantidades exiguas)? Ahí dejo eso…

Mi artículo en cuestión fue muy aplaudido y recibí en el blog un número de visitas desorbitantes (para mis números habituales): en torno a 150mil usuarios pasaron por el post, cuando lo habitual es que no superase los 300 usuarios por entrada. Me pregunto cuál fue el secreto del éxito de dicha opinión vertida…, como una fórmula de la Cocacola lo busco y lo busco en pos de la receta del éxito (si hubiese tenido ese número de visitas por artículo otro gallo cantaría en mi carrera profesional como periodista). ¿Fueron las musas?, ¿la temática?, ¿el sitio y el momento?… Hay algo de lo que si tengo certeza que contribuyó a la buena acogida de la paliza verbal a Ojeda, y es la corrección política que utilicé en el texto, totalmente impropia de mí (huyo de ella, tengo pesadillas con ella). ¡Cuán fácil es criticar a Ojeda (políticamente incorrectísimo y controvertidísimo,… ah y de derechas) y que te aplaudan! Prueben a hacerlo con Jiménez Losantos o con Sostres, el resultado será similar. Eso sí, no se les ocurra meterle mano a Wyoming, al Follonero o a Preescolar.

Sigo, párrafo aparte, desmenuzando mi artículo y su política corrección. En este vine a decir que Ojeda era un intolerante que no respetaba las ideologías diferentes, que era un machista retrógrado, un fascista y un etcétera de calificativos sacados del manual de bolsillo de insultos de la nueva izquierda (y lo de cuñado porque aún no se llevaba…). Y es cierto que este señor sea algo machista, ¿y qué?, que tire la piedra el que no tenga su ramalacito machistoide; además no creo que Ojeda se enorgullezca de ello, ni hace apología de su machismo (al menos de forma [mal]intencionada). Que no tolera o respeta otras ideologías… él no pone la mordaza ni censura a nadie, simplemente da su opinión libre, natural, desnuda, puede que hasta sin pensarla. Critica a Podemos o al independentismo de manera, muchas veces, agresiva y desacertada: ¿Y? ¿Acaso Podemos no es un partido liderado por una cúpula endogámica, agresiva y desacertada (más en sus propuestas que en su análisis)? ¿No es el independentismo una agresión a España y un desacierto absoluto? Y aunque no lo fueran, este hombre (y tú) puede decir lo que le salga de los cojones: siempre ateniéndose a las consecuencias. Si no te gusta, no lo escuches. Y ¿qué tiene Ojeda de “falangista”? El color de la camisa, porque de los ideales primigenios de José Antonio Primo de Rivera (junto a Ruíz de Alda y cía.) a los que preconiza Ojeda hay siete galaxias.

Vale, Ojeda es bastante inculto, es cateto y es un patriotero: es verdad, pero ¿acaso no es así el españolito medio? ¿Qué tiene de malo? Es el quinto pecado capital, la Envidia (perdón por la mayúscula) la que lleva al redil a despellejarlo. ¿Cuántos periodistas (y no periodistas) como yo, desempleados, envidiamos un puesto como el de este hombre? A mí, me jode mucho poner Telecinco y ver el circo de colaboradores no-periodistas que están cobrando un pastizal en torno al periodismo rosa (por cierto, una rama periodística tan respetable como cualquier otra); también me jode ver que Ojeda, que no tiene título de Periodismo (como Carlos Herrera, como Wyoming, como Lama…) esté en la pomada precisamente del periodismo nacional. Me jode, pero me aguanto, porque es que es lo que hay, es el panorama que nosotros mismos hemos creado y alimentamos. Volviendo al artículo, en el que le ataqué por su ausencia de titulación periodística y el desprestigio de la profesión que estaba favoreciendo. Pero, ¿es que acaso está profesión no está por los suelos? ¿Cuán mínima será la cuota de culpabilidad de Ojeda?

“Ladran, luego cabalgamos”: Esta expresión o cita popular que se le atribuye erróneamente al Quijote de Cervantes, podría ser perfectamente el leitmotiv de Ojeda. Y es que si los fariseos custodios de la corrección política y de la moral hacen ruido es que Ojeda está cabalgando. Si hay decenas de páginas en redes sociales donde se agrupan odiadores profesionales de Ojeda, si el Jueves lo animaliza cada miércoles sin falta, si le conceden premios al “tonto”, al “cuñado”, al “gilipollas” del año… es que está haciendo daño; es que tiene influencia y está jodiendo. Ojeda le está haciendo mucha pupita a la autodeminada progresía; sin más armas que su palabra.

Posdata: No entiendan mi abrupto cambio de opinión como un ataque de bipolaridad o ausencia de criterio, tómenselo como lo que es, una maduración de la opinión de alguien que está en proceso de formación, abriendo los ojos. Yo ni lo sigo (a Ojeda), ni lo seguiré, porque ni me hace gracia ni me entretiene, pero lo respeto y desde aquí aplaudo su osadía, su naturalidad y su estoicismo. Pero sobre todo, aplaudo su Libertad (perdón de nuevo por la mayúscula).

 

Plaga de gñus

Tras el Cola Cao y la habitual tostada con virgen extra, lo primero que hice esta mañana fue dirigirme al quiosco a por un ejemplar de El Jueves: mi tacto necesitaba sentir que la portada de la discordia era real, que no era fruto del engaño digital, del Photoshop. Ruborizado y apocado pedí a la amable quiosquera la revista con la esperanza de que me respondiese que no la tenían porque el número había sido secuestrado (pobre iluso de mí, con lo contento que hubiese vuelto a casa con EL MUNDO o el ABC bajo el brazo); ella me debió entender mal, ya que me miró con cierta compasión y me dijo:

-Sí hijo, sí, hoy es jueves.- Yo pensé: <<No, señora, no he pronunciado esa perogrullada, soy simple, pero no tanto>>.

-No, no, que digo que quería la revista El Jueves.-logré expresarme por fin con claridad.

-Ah, sí. Son dos con cincuenta.

Una vez con la revista en mis manos me quedé mirando la portada fijamente, analizando cada detalle (he de decir que me costaba mantener la mirada ante tal dechado de obscenidad). Lo que mas me irritó de la portada fue la inclusión de Rivera y Rajoy en acción de apoyo manifiesto al neonazismo walkingdeico que protagoniza el polémico número. Siendo serios, ¿qué puñetera relación tienen el líder de Ciudadanos y el del PP con la ultraderecha? (Absténganse podemitas al efímero error de la coalición con Libertas. Que como nos pongamos a hablar de fallos pasados…) Esta inclusión de los dos líderes políticos tachándolos de nacionalsocialistas es más que denunciable.

Luego, ¿qué necesidad hay de sacar a colación un tema tan jodidamente serio como es el cáncer: la puta peste del nuevo siglo?  Yo, ni a mi peor enemigo le deseo cualquier tipo de enfermedad, y menos aún que sufra de cáncer. Esto que expresan aquí los responsables del infortunio tiene un nombre: ODIO. Están ‘jugando’ con las mismas armas que los nazis. Aparte, por qué incluir a un infante en esta mierda…

Observando entre la plaga de zombis neonazis calvos, estrábicos y desdentados, hay dos de ellos que se expresan de manera encriptada y onomatopéyica: uno dice <<urgle>>, otro <<gñu>>. Tras una escueta investigación googleliana he concluido que con urgle hace referencia a Nurgle: personaje de fantasía considerado señor de la pestilencia y de las moscas, gran corruptor y amo de la plaga. Con gñu he de suponer que se refieren al mamífero artiodáctilo. Con estas revelaciones saquen conclusiones…

La portada podría haber sido correcta (aunque paradojicamente una revista satírica tal persiga la incorrección), incluso notable, si los señores responsables se hubieran limitado a dibujar la horda de neonazis, simplemente apoyada por el enunciado principal que reza: <<Plaga de nazis. La ultraderecha crece en Europa>>. Me sobra Rivera, me sobra Rajoy, me sobra el niño, me sobra la madre y me sobra el cáncer. Soy de la opinión de que un humorista gráfico cuantas menos palabras tenga que usar para explicar su obra, mejor.

No quiero mojarme en relación a la agresión sufrida por la directora de la publicación Mayte Quílez…, pero como estamos en periodo lluvioso, de perdidos al río. Desde luego que no es justificable ningún acto de violencia: ni física, ni psíquica, ni verbal. El puñetazo es violento; la portada es violenta. Una cosa no justifica la otra, pero la señora máxima responsable se expone a ello en el momento que decide publicar esto. Toca asumir las consecuencias de que uno de tus monstruitos nazis haya trascendido del papel a la vida real. Acción, reacción. Si no hay portada, no hay puñetazo. ¿Y tampoco hay entonces libertad de expresión? Claro que la hay, pero suele tener un precio a pagar, y más cuando se cruzan determinadas líneas.

Siguiendo con mi relato: ya que me había gastado dos con cincuenta en el ejemplar, aproveché y pasé algunas páginas. En el editorial titulado <<Europa apesta a facha>> me llamó la atención el siguiente texto: Todas las modas vuelven. Incluso las más asquerosas… Poco a poco estos desgraciados se han ido colando en los parlamentos europeos. Hablan de frente. Buscan enemigos cercanos. Proponen soluciones fáciles (populismo). Y todo lo que dicen es pura mierda. La cuestión es que la demagogia tiene éxito… Mmm me recuerda a algo cercano… En este fragmento de texto podemos evocar ejemplos patrios (y helénicos) actuales.

He de decir que también despertó mi atención una columna escrita por una caricatura de Sostres que después leeré, aunque no creo que el texto sea más caricaturesco que lo que haya escrito hoy en ABC.

Cierro el artículo. Pero no como Jabois (cambiándome calzoncillos por bragas para poner el colofón), que no creo que me haya quedado tan bien. Pero al menos me he quedado a gusto y el entretenimiento está asegurado. Por si acaso etiquetaré el nombre de Cristiano Ronaldo, y el de Pedroche…, y ya de paso Podemos, Sálvame y homeopatía… Que parece que si no utilizas estos tags no existes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Secta y La Sinrazón

La Secta y La Sinrazón son grandes y (no presuntos) culpables de los dos males epidémicos que sufre España: Podemos y el Partido Popular; de los que derivan el resto.

La Secta y La Sinrazón han creado dos monstruos que ríen cínicamente, mientras se suicida nuestra enajenada nación: Pablo Iglesias Turrión y Mariano Rajoy Brey.

La Secta y La Sinrazón tienen un denominador común: están financiadas por el Gobierno, personificado en Soraya Sáez de Santamaría, que maneja los hilos de Atresmedia. Beneficiarios directos de unas nuevas elecciones que les reportarán más plata por share y más sobres dentro del cristal.

La Secta y La Sinrazón son la alienación del pensamiento, el pastoreo del redil y el toreo del eral, el circo del pueril populacho nacional; escasamente culturizado y ampliamente manipulado. El Plasma de 36” y la estantería vacía. El que se piensa que el argumento central de El Quijote versa en torno a los molinos, pero que te recita en verso la lista de los depositarios panameños.

La Secta y La Sinrazón suponen el retorno al ‘Españolito’ machadiano. Es el neoguerracivilismo. El maniqueísmo: rojos y azules. La jibarización de la política. La erradicación de la primavera y del otoño. La capullización de la rosa y del azahar.

La Secta es García Ferreras y es Wyoming: el comunismo en yate y traje de chaqueta y las continuas lecciones de moralidad farisaicas. Es la degradación del zapaterismo. La Secta ha sido el trampolín del chavismo patrio personificado en la coleta y la camisa de leñador. La secta es la promotora de la telecracia parlamentaria. La Secta es el azote pactado del y por el Partido Popular. La Secta es “Telecorrupción, ¿digame?” Es la pasarela redentora del hacha y la serpiente.

La Sinrazón es un panfleto que no vende tres ejemplares y se sustenta por el interés político. Regala dvd’s los domingos para justificar su trabajo, para blanquear sus ingresos. La Sinrazón es Marhuenda, la personificación de la tertulia, la adhesión inquebrantable a la gaviota, el escarnio del periodismo que es arrastrado, en pos de billetes y vanagloria, por los platos televisivos y estudios radiofónicos. La ubicuidad mediática falaz. La continua felación gubernamental.

Obviamente, La Secta y la Sinrazón tienen un objetivo común: la defenestración y aniquilación del Partido Socialista, y de paso llevarse por delante a Ciudadanos y al que se oponga a su catódica teatralización política.