Bernabéu

Los catetos y el Madriz

Nos llaman catetos. Quiénes, esos de Capitales. Nos llaman catetos por ser del Real Madrid (o del Barsa) siendo de provincias/provincias. Ese palangana, ese verderón, ese ché, ese indio, ese culé, ese merengue, o ese león, que te suelta: “¿y tú no eres ‘caditano’? pues tú del Cádiz; el Madriz para los de Madriz, etc.”.

Amigo, pongamos que como yo, tú has nacido en los 90s (o en los 80s), y el equipo de tu ciudad, llamémosle Betis, ha estado durante toda tu corta vida en Primera (salvo excepciones muy excepcionales), en Europa y en final de Copa. Amigo, tú no has tenido la necesidad de hacerte de un Equipo, de adoptarlo, porque tu Equipo estaba allí, siempre, compitiendo con, enfrentándose a. 

Yo no, amigo, yo soy -por ejemplo- del Granada (aunque perfectamente podría ser del Recre, que para el caso vale igual). Te contaré que yo me hice del Granada en el 97 (creo), con 6 años, cuando retransmitieron por Canal Sur 2 Andalucía un partido del Granada en 2ºB, y mi padre, maniqueísta, me dijo que los buenos eran los que iban de rojiblanco: así, como en las pelis de indios y vaqueros. A los meses fui con él a Los Cármenes (al nuevo) y me compró una bufanda con una bella cenefa nazarí (que a día de hoy cuelga de la pared de mi cuarto, y la deschincheto cada vez que hay partido) y ahí empezó mi pasión turca por esos colores rojiblancos en horizontal, que tanto me ponen a día de hoy. Quizás es lo poco, lo único, o lo más acentuado que conservo de mi origen granadino. Bendito legado boabdileño.

Pero faltaría a la verdad si dijese que me sentía completo siguiendo a mi Granada por segundabé (y por tercera); como futbolero (y futuro futbolista que no sería), yo me interesaba por la Liga y me apasionaba por Europa; y ni en la una ni en la otra estaba mi pequeño e íntimo equipo. Yo no soy equidistante, no soy árbitro, no soy objetivo; soy sujeto, y por tanto subjetivo (como todos, aunque la hipocresía o cobardía de algunos pretenda taparlo). Necesitaba, por consecuencia, tomar partido (¡no me sale ser neutral ni en un Mataró-Granollers!), formar parte de, tener un Equipo en: y elegí el Real Madrid: ¿por qué? Por herencia, seguramente (mi abuelo, al igual que mi padre, era blanco y rojiblanco: él tuvo la fortuna de presenciar en el campo nuestro mayor hito, la final de Copa del Generalísimo entre Granada y Barcelona en el Bernabéu en el 59).

Cada semana yo veía a los vaqueros blancos en Canal Plus (¡oh, esa música y esa dupla Martínez-Robinson!), en La 1, o en Canal Sur. Tuve la fortuna, siendo niño, de ir tres veces al Bernabéu. Me entró el Madriz, ganamos la Séptima, me afilié al sindicato blanco, me hice devoto raulista (con estampitas y todo: como si se tratase del Gran Poder), me regalaron la equipación Teka, dibujaba el escudo y pintaba las alineaciones en clase: Casillas, Roberto Carlos, Hierro… Pero por supuesto, mi equipo seguía ahí y no me olvidaba que yo ante todo era y soy granadinista. Pero mientras esperaba, y el mío vagaba por campos de tierra en tercera y césped sintético en segundabé, pues tenía un Equipo. 

Llegas a considerar las divisiones como divisiones reales, es decir, que un equipo está de verdad separado del otro, que juegan a otra cosa, contra otros rivales, que jamás puede haber una conexión, un encuentro entre ellos; una autovía que jamás se cruzará con la comarcal: como si uno jugase al futbito y el otro al fútbol. Estaba el Granada, su liga y liguilla / y estaba el Madriz, su Liga y sus Copas. No existe competencia; sí existe una complementariedad o una suplencia: “Madrí, caliéntame el banco de Primera mientras llega mi Granada, que tardará un rato”.

Llegó.

Solo hay una ocasión que quiero que pierda el Real Madrid, y es cuando juega contra el Granada (por cierto, el único momento que comparto con un culé).

Pero está Europa. Y el Granada no ha viajado por Europa (no ha hecho su Erasmus: es virgen continentalmente).  Y al no estar el Granada en Europa –ni un viaje iniciático al Algarve si quiera- pues Europa para mí, es terreno Blanco. Es decir, yo en Europa soy del Madriz, porque el Madriz es España y viceversa, con sus luces y sus sombras.  

Con todo lo anterior, no vengo a justificar nada, solo quiero decir que en dos semanas estando el Granada ya en Segunda (salvo milagro de Fray Leopoldo, porque Tony Adams está más por dar clases de zumba…), y el Madriz jugándosela (la Liga) en nuestra casa, quiero que ganen los míos pese a que ya no se jueguen ni el orgullo. Porque ya lo he dicho, en Europa es el Madriz, pero el Granada ya está aquí.

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