Moncloa

Guárdame el sitio, que ahora vuelvo

“Guárdame el sitio, que ahora vuelvo”. Eso le dije ayer en la playa a un amigo cuando me levanté a dar el paseíto. Salí por la otra punta de la playa y me fui directo a casa a comer. Anoche recibí un whatsapp de este amigo en el que me decía “He cumplido, tu toalla sigue en su sitio”. Esta mañana, cuando he vuelto a bajar a la arena a recoger mi toalla con el escudo del Real Madrid me he encontrado con que un vagabundo dormitaba sobre ella. Me acerqué cautelosamente y le pregunté al señor si era del Madrid, a lo que me respondió con un gruñido en alemán. Entendí que sí y se la dejé.

“Guárdame el sitio, que ahora vuelvo” es también lo que le debió decir Mariano Rajoy al señor que ocuparía su cargo de registrador de la propiedad cuando este se metió en política. Hoy, por fin, más de tres décadas después, Mariano le dijo como el que ha ido al baño y ha vuelto: “Ya estoy aquí, gracias”. Informaba un periodista por Twitter que el expresidente llegaba 50 minutos tarde a su puesto de trabajo en el registro, Manuel Jabois le corregía: no, llega con 35 años y 50 minutos de retraso.

Y, es que, hay personas cuyo único empeño vital es dedicarse a lo que no son. Como el sucesor del propio Rajoy en la Moncloa, Pedro Sánchez, que teniendo todas las condiciones para ser jefe de planta de El Corte Inglés se empeñó, a toda costa, en ser Presidente del Gobierno. Y todo por poder hacer running, ante las cámaras, por los jardines monclovitas.

O Iñaki Undargarín que, nacido para el balonmano, quiso jugar a ser duque empalmado. Ayer, el diario El País, en una elocuente crónica, daba pistas de su posible vuelta al deporte de la pelota en la mano: “Sin otros presos en el módulo, sus actividades deportivas se limitarán a jugar al frontón en el patio”, decía la última frase.

Otro caso más provechoso es el de Antonio Escohotado, que pidió una excedencia de su puesto de funcionario en Madrid para irse a Ibiza y allí experimentar con las drogas y el sexo, fundar la mítica discoteca Amnesia y dar con sus huesos en la cárcel, para salir de allí con ‘Historia General de las Drogas’ escrito.

El alcalde de Cádiz, ‘Kichi’, es otro maestro de la excedencia. Al poco de obtener una plaza como profesor de Historia se dio de baja por depresión. Una baja que encadenó con una liberación en un sindicato de maestros. Se le acababa el cuento, y no se le ocurrió una cosa mejor que presentarse a la alcaldía de Cádiz. Todo fuera por no volver a las aulas.

Y no podían faltar en este catálogo de disfrazados la alcaldesa de Barcelona Ada Colau y la Presidenta de la Junta Susana Díaz. Nacida una, como dijo Felix de Azúa, para ser pescadera en La Boquería, y otra para regentar una charcutería en Triana.

En fin, como decía la popular copla: “Màxim Huerta si no sabes gestionar pa’ que te metes”.

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