Susana Díaz

La rebelión de los palos selfies y David Gistau

Eran el día (domingo) y la hora (11,30) de misa. Si fuera un mitin del PP allí no iba ni Dios, literalmente. Pero era Ciudadanos el que casi abarrotaba la antigua fábrica de tabacos de Cádiz, aunque eso sí, con más militancia que ‘votancia’.

Albert Rivera se dejó las muletas en casa, por lo que me chafó el gran inicio de crónica que tenía preparado; lo que no es óbice para que os lo suelte igualmente:

La imagen del Presidente de Cs encaramándose al escenario del ahora Palacio de Congresos, ayudado por dos muletas, supone una metáfora potentísima de lo que es hoy el partido naranja o, al menos, de lo que pretende ser:

Una formación que quiere dejar de servir de muleta del bipartidismo para ser el que se apoya en ellos para gobernar, ya sea con la izquierda o la derecha. A eso aspira Cs en Andalucía, a liderar la Junta apoyándose en el PP. Y por qué no, si fuera posible, en el PSOE, o incluso en los dos a la vez. Como Rivera subiendo los escalones con sus soportes: ora derecha, ora izquierda.

El partido “liberal-progresista” quiere culminar de una vez el proceso freudiano de matar al padre, y hacerse con el volante del coche familiar, relegando al progenitor al asiento de copiloto, quien apenas podrá dar consejos de seguridad, “no corras”.

Pero bajemos de las metáforas pseudopolitológicas al barro de lo tangible.

Nada más entrar en el salón de actos me encuentro en la fila de prensa a mi admirado David Gistau repanchigado en la butaca, con una chupa de motero y aires de púgil entre round y round. Me siento detrás de él y abro el cuaderno para copiarle la crónica que creo que está escribiendo en el móvil. Luego pienso que es mejor ir de legal y pedirle que al acabar el acto, como si fuera un partido amistoso, intercambiemos crónicas. “Sales ganando, David”, le diría. Pero para mi sorpresa y gozo, no escribe, sino que repasa en el iphone los resultados de la Liga 1|2|3.

Sergio Romero, el primero de Cs por Cádiz, actúa de telonero. Gistau, al verle, se vuelve y me comenta que “todos se parecen a Rivera”, le respondo que “sí, el partido de los guapitos”. “Menos Juan Marín”, coincidimos ambos entre risas. Mientras, el político sanluqueño larga el topicazo del “vagón de cola”, se pone rotundo para afirmar que “A partir del día 2 de diciembre se separan los caminos de PSOE y Andalucía”, ¡ja! Acaba con una cursi metáfora de un faro, una luz y unos espejos.

Turno de la valiente Inés Arrimadas, que en esta larga campaña está haciendo del puente aéreo BCN-XRY un cercanías. La lideresa critica la relación de monopolio que pretende Susana Díaz (La reína del peronismo rociero, Carlos Mármol dixit) con el acento andaluz. Pero no es Inés la más apropiada para hablar de acentos: ella que en el Parlament parla como si fuera de El Masnou de toda la vida y cuando baja por aquí, recupera el acento jerezano por ensalmo. DG se gira de nuevo para comentarme que “está repitiendo lo de ayer en Sevilla, calcao”. Ay, si Inés fuera la candidata, suspirarán muchos.

Sube al ‘speaker’s corner’ el candidato Juan Marín entre gritos de “¡Presidente!”, mientras a mi espalda una señora disgustada le comenta a su marido: “Anda hombre, presidente… si luego le das los votos a los socialistas. Yo lo he votado y lo voy a volver a votar, pero con la nariz… (y se tapa la suya, como cuando huele mal)”. Amén, señora, le diría si estuviéramos en misa. Como buen joyero, Marín se guarda el collar de perlas cultivadas para sacarlo al final: “Yo quiero liderar un gobierno con el apoyo del PP”.

Pone el colofón al acto el líder, Albert Rivera, que como es habitual en Cádiz hace referencia a los “valientes liberales que hace 206 años pusieron la primera piedra del liberalismo europeo”. Habla en clave nacional, con críticas feraces y feroces al PSOE de Sánchez y a los nacionalismos. Reivindica Alsasua frente Atsasu y a Nicolás Redondo Terreros frente a Ánder Gil, “que llamó perros a las víctimas”. Se refiere además a la relación bipartidista PPSOE como “los pimpinela”, que fingen enfadarse mientras pactan los miembros del CGPJ.

Tiene Carlos Herrera un espacio de opinión en OK Diario titulado ‘No sin mi palo selfie’. Pues eso pensarán los líderes de Cs, no cerramos el acto sin nuestro palo selfie, que como en el spot de campaña Juan Marín toma en su mano ambidiestra y retrata a los mandatarios en el escenario con los ciudadanos (y ciudadanas) de fondo: “¡Na-ran-ja!”

Cuando desperté, Gistau ya no estaba allí.

gistaau

David Gistau reflexiona

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Empapelados

Y amanecerá la ciudad empapelada, con rostros a tamaño real que ni (re)conocemos. Como si se hubieran precipitado los Reyes Magos, disfrazados de diligentes scouts de Partido, dejando durante la noche el papel de los regalos extendido y pegado en las marquesinas, farolas, fachadas e incluso en los laterales de los autobuses. No busquen dentro el regalo, sino en el propio papel: una sonrisa blanqueada con Photoshop y la eterna promesa del cambio: “Ahora sí”, exclamarán unos; “Ahora sí que sí”, responderán otros; “Es la hora”, prometerán aquellos; “Por Andalucía”…
 
En Sevilla, devotas de La Macarena y de La Esperanza, madrugarán para rezarle, junto a los taitantosmil funcionarios, a los carteles tamaño fachada-corteinglés de la auténtica reina de Sevilla, La Susana. Los viñeros, ya que no podrán votar a su Ilustre Vecina Teresa, envolverán el pescado de la mañana con su jeta. Los chavales malagueños jugarán al basquet en el río entre carteles de Imbroda, al que en sus tiempos muertos grafitearán el pelo que les tomará.
 
Es un deber cívico controlar a nuestros representantes, por lo que no sería una mala idea tomar un rotulador bien gordo para responder inquieriendo a sus promesas en vez, o además, de pintarle un bigotito hitleriano a Juanma Moreno (Bonilla), unos cuernos a SS, o sea, Susana Díaz, o hacerle una mella a Juan Marín. ¿”Ahora sí”, qué?, ¿”Es la hora” de qué, del café?, ¿”Por Andalucía” qué pasa, aparte del Guadalquivir?, y así con todo.

Guárdame el sitio, que ahora vuelvo

“Guárdame el sitio, que ahora vuelvo”. Eso le dije ayer en la playa a un amigo cuando me levanté a dar el paseíto. Salí por la otra punta de la playa y me fui directo a casa a comer. Anoche recibí un whatsapp de este amigo en el que me decía “He cumplido, tu toalla sigue en su sitio”. Esta mañana, cuando he vuelto a bajar a la arena a recoger mi toalla con el escudo del Real Madrid me he encontrado con que un vagabundo dormitaba sobre ella. Me acerqué cautelosamente y le pregunté al señor si era del Madrid, a lo que me respondió con un gruñido en alemán. Entendí que sí y se la dejé.

“Guárdame el sitio, que ahora vuelvo” es también lo que le debió decir Mariano Rajoy al señor que ocuparía su cargo de registrador de la propiedad cuando este se metió en política. Hoy, por fin, más de tres décadas después, Mariano le dijo como el que ha ido al baño y ha vuelto: “Ya estoy aquí, gracias”. Informaba un periodista por Twitter que el expresidente llegaba 50 minutos tarde a su puesto de trabajo en el registro, Manuel Jabois le corregía: no, llega con 35 años y 50 minutos de retraso.

Y, es que, hay personas cuyo único empeño vital es dedicarse a lo que no son. Como el sucesor del propio Rajoy en la Moncloa, Pedro Sánchez, que teniendo todas las condiciones para ser jefe de planta de El Corte Inglés se empeñó, a toda costa, en ser Presidente del Gobierno. Y todo por poder hacer running, ante las cámaras, por los jardines monclovitas.

O Iñaki Undargarín que, nacido para el balonmano, quiso jugar a ser duque empalmado. Ayer, el diario El País, en una elocuente crónica, daba pistas de su posible vuelta al deporte de la pelota en la mano: “Sin otros presos en el módulo, sus actividades deportivas se limitarán a jugar al frontón en el patio”, decía la última frase.

Otro caso más provechoso es el de Antonio Escohotado, que pidió una excedencia de su puesto de funcionario en Madrid para irse a Ibiza y allí experimentar con las drogas y el sexo, fundar la mítica discoteca Amnesia y dar con sus huesos en la cárcel, para salir de allí con ‘Historia General de las Drogas’ escrito.

El alcalde de Cádiz, ‘Kichi’, es otro maestro de la excedencia. Al poco de obtener una plaza como profesor de Historia se dio de baja por depresión. Una baja que encadenó con una liberación en un sindicato de maestros. Se le acababa el cuento, y no se le ocurrió una cosa mejor que presentarse a la alcaldía de Cádiz. Todo fuera por no volver a las aulas.

Y no podían faltar en este catálogo de disfrazados la alcaldesa de Barcelona Ada Colau y la Presidenta de la Junta Susana Díaz. Nacida una, como dijo Felix de Azúa, para ser pescadera en La Boquería, y otra para regentar una charcutería en Triana.

En fin, como decía la popular copla: “Màxim Huerta si no sabes gestionar pa’ que te metes”.

Tormenta sobre el naranjal

De Albert Rivera dirán que mató a Kennedy. Que no es Albert, sino Chiquetete. Que, como Luis Enrique, es hijo de Amunike. Que es un lagarto de V (cosa que ya se ha dicho). Que está liado con Chabelita. Y, que tuvo la culpa de la ruptura de la mejor pareja de cómicos patrios, Bertín y Paco Arévalo.  

El diario Púbico abrirá en portada con la exclusiva de que Ciudadanos se financia sus campañas electorales con la venta de ‘rebujito’ en las Tres Mil Viviendas. El diario.es, de Preescolarito,  publicará que “Un estudio psicológico revela que La Manada votaría a Ciudadanos”. La Sinrazón sacará a la luz unos documentos en los que se certifica que el líder de C’s pagó al dentista en negro por la última muela que le empastaron. Y, OkInda sacará a la luz un vídeo en el que Inés Arrimadas aparece robando un chicle en un quiosco de Jerez cuando tenía 9 años. Escándalos que obligaran a Ferreras, por orden de Soraya, a retomar los estimulantes para aguantar al volante las 24 horas de Le Mans. 

Digo esto porque se vienen elecciones, y el acoso y derribo al partido favorito en las encuestas, C’s, se va no a redoblar, sino a centuplicar. Las primeras, salvo que Mariano salga de la catalepsia y siempre que Su Peronísima (Carlos Mármol dixit) agite el abanico, serán las Andaluzas, en marzo de 2019. Las Catalanas ni las cuento, porque ya hay que llamarlas por su apellido: trimestrales. Luego, en mayo, vendrá la triada: Europeas, Municipales y Autonómicas. Y, cuando esa especie de berberecho que aparece en los mítines (Losantos dixit), el plasmarote (ídem) de Marianico el corto quiera, habrá Elecciones Generales.  

Resistan, no traguen: las invectivas y las inventivas vendrán por tierra mar y aire. Van a por Ciudadanos. Se avecina tormenta sobre el naranjal… Esperemos que cuando pase, el cultivo no haya quedado anegado, y el sol salga nuevo y naranja.